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Por: PABLO RODRIGUEZ ROJAS Bienvenidos al Club de Coleccionistas de "Los Melódicos". Aprovechando la oportuna receptividad de Carlos Angel, líder y gestor de esta página web, comienzo a convocar a través del presente artículo a todas las personas que, como yo, son coleccionistas o admiradores de la legendaria “Orquesta que Impone el Ritmo”, como tradicionalmente se le ha denominado a Los Melódicos de Venezuela. Estoy radicado en Bogotá, Colombia y, como periodista, alguna vez tuve un programa de radio relacionado con la orquesta. Compartiré con todos ustedes algunas crónicas y artículos especializados sobre la orquesta, sus cantantes, su director, su puesta en escena, sus presentaciones y sus grabaciones. Lo más importante, es tener con todos ustedes un tema en común, sano, agradable y apasionante, como la música. Aquí va mi primera crónica sobre una de las presentaciones en vivo de Los Melódicos. Espero que la disfruten y escriban sus aportes inicialmente al e-mail del administrador de la página: cangel@partres.com Aquel 23 de diciembre, los alrededores del Club de Cazadores de Cúcuta eran un hervidero. Las casi dos mil personas que habían ingresado antes de las siete de la noche, ya no sabían cómo acomodarse para no perder de vista la tarima, atiborrada de músicos. El rito de Los Melódicos se cumplió al dedillo: Los saxofonistas se sentaron a revisar partituras mientras los técnicos corrían de un lado para otro con los cables de última hora, y Renato, puntual como un londinense, al lado izquierdo del tecladista, daba la última mirada a las piezas del “set”. Para aquella ocasión, como en casi todas, abriría con un pasodoble, descargaría un par de guarachas, y en medio de la locura colectiva, presentaría la inefable “Cumbia del Caribe”, popularizada por Verónica Rey en 1974. Como Verónica ya no estaba, escucharíamos el tema en la voz grave, profunda y recia de la morena barranquillera Carmen Molinares, quien arriba del escenario se transformaba en “Molly”. Como la orquesta estaba programada para comenzar a las 9, a esa hora retumbó el “intro”, como le llamamos a la melodía de protocolo con el que se ajusta el sonido. Es un viejo truco que el maestro Capriles utiliza desde siempre y que sólo algunos fanáticos percibimos: Mientras los espectadores se van agolpando al frente del escenario con el telón de fondo de un jazz, interpretado al estilo de las grandes bandas americanas de los años cincuenta, los técnicos aguzan el oído para ecualizar cada sección de instrumentos. De esa manera, la primera pieza del “set” sale impecable, y la gente común y corriente no advierte que los músicos, durante cuatro o cinco minutos, realmente estuvieron afinando los instrumentos en sus propias narices. La celebración de la penúltima novena navideña de 1982 realmente prometía. En primera fila actuarían Cheo García, quien debutaba en esta ciudad después de haber dejado la eterna Billo´s Caracas Boys; Chuchú Bravo, el bongosero que ayudaba en los coros y que a finales de los años 80 asumió como cantante de la Billo´s,; Ciro Rodríguez, cucuteño, quien cumplía tres años en la orquesta y había logrado imponer una voz potente y rica en matices (a mi modo de ver, la ideal para interpretar paseos y merecumbés); Molly, quien estaba disfónica y como pudo cantó “Brinca la cuerda” y un par de números colombianos, y Manolo Monterrey, quien acababa de grabar la guaracha “El Jeque”, y a quien todos esperábamos verlo parodiando al famoso estafador que, vestido de árabe, se burló de media Venezuela a principios de los años 80. Al lado de Los Melódicos actuaba la orquesta de la tierra, la del veterano saxofonista Manual Alvarado, con la que aprendimos a bailar el eterno porro “San Fernando”, y varios de los famosos merengues dominicanos que desbarataban al más circunspecto de los parejos. La orquesta de Alvarado, bajo el sello Daro, alcanzó a grabar tres discos larga duración, los dos primeros con Ciro Rodríguez como su voz lider. Aunque el “Merecumbé en Cartegena” lo hizo sonar en varias emisoras del país, fue un porro de autoría del mismo Rodríguez, “El Motilón”, el que le permitió a Manuel Alvarado agotar su primera producción. Quién iba a imaginarse que pocos años después, precisamente el cantante que popularizó este tema, estaría interpretando otra vez su porro, ahora titulado “Soy Motilón” pero acompañado por una de las más importantes orquestas del continente. Ese 23 de diciembre, la gente de Cúcuta casi no para de aplaudir.
(Bienvenidos sus aportes al Club de Coleccionistas de Los Melódicos con la exclusiva finalidad de dar a conocer y enriquecer el tema. Pronto estaremos involucrando informaciòn adicional sobre su discografìa, fotos, etc...)
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